Por:
Glendobeth Gutiérrez Castrejón
El
domingo 6 de Octubre del año 2002, fue el momento decisivo en que los
guerrerenses acudimos a nuestro respectivo distrito con la intención de hacer
valer nuestra mejor voz mediante el voto: libre, secreto, directo, para renovar
todos los ayuntamientos municipales y el Congreso Local.
Con
el voto depositado en la urna electoral, portando pleno uso y goce de
conciencia, tuvimos mayores posibilidades de escoger representantes populares
emanados de la real democracia, impulsada con fuerza desde la Revolución
Mexicana por el paladín de la democracia Francisco I. Madero.
El momento fue decisivo para todos en ese instante
cuando se avecinó la revolución democrática, en donde quien durante toda su
vida haya portado en su persona las valías de la sociedad: “Tolerancia,
respeto, confianza, honradez, honestidad, justicia, solidaridad”, llevó las
ventajas para ingresar al poder público, amando a la tierra, haciendo las cosas
bien, poniendo el corazón en el trabajo con humildad y sencillez, ya que
recordando se es parte del pueblo.
Como
decía Couture: “El pueblo es el juez de
jueces”, y el 6 de Octubre con fuerza y resolución, fue a emitir su
respectivo sufragio pues de ello dependerá el presente y el porvenir. Sin duda, el pueblo de Guerrero truncó el
paso a quienes aspiraban a enriquecerse con el erario público, para votar
libremente bajo la luz del sol en busca de benignos horizontes.
Espero
al menos los ganadores de presidencias municipales y diputaciones al Congreso
del Estado recorten la presente nota, para recordar una vez envestidos de poder
público, que los dineros encomendados vía impuesto por la ciudadanía son de
ella y que el sentirse aves de plumas finas tanto en las alcaldías como en el
Congreso Local los convertirá en victimas de su ambición, cuando se aparten de
las valías sociales.
Guerrerenses,
el pueblo está en estos tiempos despierto, la fe que lo mueve es su fuerza
irreductible que ya nadie para, y que sería tonto tratar de frenar. La población permaneció atenta y tan sólo se
concretó a emitir su juicio final en la urna.
Antes
que votar por determinado partido político, la ciudadanía votó a favor de los
más preparados. Los partidos políticos
han perdido credibilidad en las internas y es debido a ello que, el pueblo
sabio, actuó prontamente en Guerrero tal como actuó el 2 de Julio del año 2000
en la República Mexicana.
También
se evaluó el trabajo de los dirigentes de partido, se buscaron cortar los
dedazos a los chacales y tal vez ingresó algún candidato, por cuestiones de la
casualidad, al poder público por mandato de los inconformes de las internas.
El
pueblo de manera callada cruzó las boletas electorales para castigar lo
intolerable y fue capaz, como se ha visto en elecciones anteriores, de darle
ciegamente su confianza a un personaje apenas conocido, que de hacer gestión
buena, en el futuro contará con el respaldo merecido para ocupar un nuevo cargo
popular, de lo contrario el basurero de la historia lo consignará.
Recordando
la democracia es la viva manifestación del pueblo para elegir de manera libre,
secreta y directa a quien más le simpatice para salvaguardar los intereses
generales de la población toda, la obligación así como el derecho de votar y
ser votado se hizo más presente.
El
pueblo hoy está más despierto que nunca y, al momento de cruzar con una crayola
la boleta electoral, lo hizo conscientemente por amor a su persona, a su
pareja, honor a sus hijos y respeto a su nación.
El momento decisivo todos los ciudadanos votantes y
votados, lo encontramos cuando el Consejo Estatal Electoral (CEE) avaló
legalmente el veredicto final del pueblo y fue ahí donde salió a relucir el
trabajo realizado por cada instituto político, que sólo habiendo tenido
presente el respeto a una sociedad nueva, tuvo nuevas satisfacciones.
(Derechos reservados)
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