El voyerista
Por Alfredo Guzmán
• El voyerista columna y Ruiz Massieu
Llegué a Guerrero en abril de 1978, en una Semana Santa, huyendo de mi sombra chilanga, que aún me acompaña, e ingreso a laborar un 19 de septiembre en una plaza federal de Salubridad, como Auxiliar Administrativo, concursando, pero no hay plazas de ese tipo vacantes y me solicitan irme a Iguala. Llego allá y el Médico Martínez, que es director del Centro de Salud, me habilita como intendente.
Al no hacer bien mi trabajo, me habilita como inspector de Salubridad en restaurantes, cantinas y fondas de Iguala. Bendito año en Iguala.
Al año, renuncio a la plaza federal de SSA e ingreso por concurso a la UAG, a una plaza de auxiliar académico y fundo con mi llegada un cineclub.
Mi trabajo era en la noche y por el día me acerco a varios periodistas, luego de que soy inquieto integrante del Partido Comunista Mexicano (PCM), dirigente del Sindicato Académico de la UAG y como responsable de distribuir el periódico “Oposición” del PCM, se me facilita acercarme a los medios.
Escribí, nota roja a invitación de Andrés Campuzano y varios años después salgo, por una grilla y publican en primera plana mi carnet del PCM, con la leyenda “Comunista infiltrado en la prensa”.
Entendiéndose que en la prensa había puro priista. Tiempos donde el PCM, estaba proscrito y los integrantes, éramos vigilados y en ocasiones desaparecidos. Tiempos de Rubén Figueroa Figueroa, duros para los que pensábamos diferente.
Me invita Pedro Julio al Sol de Chilpancingo y tomo la página policiaca como responsable. Tirajes de hasta 10 mil diarios de La Tarde, hacen que mi nombre suene.
Ahí empiezo a escribir la columna policiaca, primero, luego política.
La columna El voyerista nace por el año 1990 y tres años después, José Francisco Ruiz Massieu, la premia como la mejor columna política con el Premio Estatal y muchos se preguntan y quién es ese guey.
Luego de casi 8 años de ejercer el periodismo en el estado de Guerrero, ingreso a Casa Guerrero, cuando no se aceptaba el ingreso a comunistas, mucho menos periodistas. Y recibo mi galardón, un premio en efectivo y mi constancia.
Ahí conocí al político de fino trato, respuesta inmediata e inteligente y se abre otro panorama en mi persona, pues empiezo a conocer gente de la política, luego de haber sido un periodista policiaco, que conoció a muchos y muchas mujeres involucradas en cuestiones relacionadas con la delincuencia y el narcotráfico. Hice como 20 vuelos en avioneta y helicóptero, participé en operativos como periodista policiaco y conocí las entrañas del poder de la violencia.
Y aquí sigue el Voyerista. Y lo que falta.
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