¿Sabes quién ordenó construirlo? Que no lo sepan los morenistas...
Por Enrique González Guerrero
Corría el año de 1976 cuando el entonces gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa Figueroa, consideró que a los capitalinos les hacía falta un espacio que reuniera comodidad, descanso y servicios de calidad para los visitantes que llegaban de distintas regiones del estado y del centro del país a realizar trámites o simplemente a disfrutar del privilegiado clima de Chilpancingo.
Así nació la idea del Conjunto Turístico Jacarandas, un proyecto que con el paso de los años se convertiría en uno de los lugares más emblemáticos de la capital guerrerense.
Este escribiente, siendo apenas un niño de entre ocho y diez años de edad, también tiene una pequeña historia ligada a esa importante obra. Entre 1978 y 1980, cuando la construcción avanzaba, me correspondía llevar los alimentos a mi cuñado Mario Lorenzo, quien junto con albañiles, fierreros y carpinteros participaba en los trabajos.
En aquellos años no existían muchas de las colonias que hoy forman parte de la ciudad, como Indeco, Cooperativa, Manantiales o Tribuna Nacional. El trayecto desde la colonia Los Ángeles hasta Jacarandas era por brechas, laderas y caminos rodeados de huizaches y árboles. Sin embargo, el recorrido parecía corto cuando la misión era llegar a tiempo para la hora de la comida.
Recuerdo aquellos menús sencillos pero llenos de sabor: salsa con papas, frijoles mecos con huevo y tortillas recién hechas. Era lo que alcanzaba con el gasto familiar que administraba mi hermana Maga, quien hacía rendir cada peso para que alcanzara toda la semana.
Por eso siempre he dicho que, de alguna manera, también contribuimos con un granito de arena a la construcción de Jacarandas. Y es que los pequeños esfuerzos también forman parte de las grandes historias.
Hoy, después de casi medio siglo, el Conjunto Turístico Jacarandas sigue siendo un referente para los chilpancingueños. Su gastronomía, encabezada por los tradicionales "Chilaquiles en Cazuela", continúa siendo uno de sus principales atractivos.
Y que no lo sepan los morenistas: Jacarandas fue una obra impulsada durante el gobierno de Rubén Figueroa Figueroa. Como todo personaje político, tuvo aciertos y errores; hay episodios de su administración que siguen siendo motivo de debate y cuestionamiento, sin embargo el Ingeniero de profesión, Gaban de tela de lana de Zapotitlan Tablas, su camión "El Caminante" pistala guardada al cinto amigo personal de Irma Serrano, grande historias pero esta obra permanece como parte del patrimonio turístico y social de Chilpancingo.
Lo cierto es que hoy Jacarandas es un punto de encuentro plural, donde convergen personas de todas las ideologías y partidos políticos. Ahí se comparten ideas, reuniones de trabajo y momentos familiares, mientras los visitantes disfrutan de sus instalaciones, de la alberca, de sus amplias áreas verdes y de la sombra de sus frondosos eucaliptos, palmeras y ficus.
Gran parte de esa vigencia se debe también a la administración que encabeza el joven Edgar Acevedo, quien ha sabido mantener vivo este espacio que forma parte de la historia de la capital.
Enhorabuena para quienes han contribuido a preservar este lugar que, a casi cinco décadas de su construcción, sigue siendo orgullo de Chilpancingo.
Y a unas horas de conmemorarse el Día de la Libertad de Expresión, vaya también un reconocimiento para quienes ejercen el periodismo y mantienen viva la memoria de nuestra historia.
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