Por Alfredo Guzmán
• ¿Morena, el reto de mantenerse y ganar?
Hay quien asegura que lo que más desgasta en la vida es el poder y el amor.
El primero, porque confluyen tantos intereses, que obliga a una operación permanente que deberá ser aceitada con inteligencia, distribuyendo los espacios, con visión, estrategia que permitan avanzar en el proyecto superior que los unió en un principio.
En el amor, cuando no hay equilibrio ni equidad, inician los reclamos y los conflictos también.
En 2011 el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) nace como Asociación Civil y en 2014 es instituido como partido por Andrés Manuel López Obrador. El lema del partido es “La esperanza de México”.
Habría que revisar si sigue en uso o ha sido modificado, porque ahora en el proceso electoral del 2027, se habla de la defensa de la soberanía, y la esperanza ha sido dejada atrás. Es decir, una promesa de cambio de fondo, por una coyuntura.
Los cambios, siempre deben explicarse. No veo amenaza de invasión, para que uno desplace a lo otro, que en todo caso, es lo principal.
Lo cierto, es que hay elementos que no han alcanzado a concretarse.
Y cuando los objetivos no se cumplen, el desgaste empieza a generar inquietudes, que deben atenderse y revisarse.
Pero ya inició el proceso para el 2027 y Morena deberá considerar paridad de género, violencia, nepotismo, competitividad y alianzas.
Luisa María Alcalde y Andrés Manuel López Beltrán, lograron consolidar el padrón, aunque ahora el INE rechaza afiliaciones por las redes, pero perdieron la racha ganadora y en Veracruz, Durango y Coahuila, las elecciones estatales, municipios y legisladores, fueron adversas.
Por eso y otras cosas, renunciaron ambos para integrarse al gabinete de Claudia Sheinbaum. Se habla de que el nuevo gobierno, toma la batuta electoral.
La nueva dirigencia, tiene el reto de convocar a la unidad partidaria y buscar que no haya rupturas.
Los (as) candidatas, quizá no entienden que la lucha electoral para el 27 apenas empieza y no es entre ellos, aunque se escuchan varias descalificaciones internas, que no suman.
El ambiente electoral es engañoso y la dirigencia, junto con los candidatos deben optar por entender que la competencia, es afuera. La marca de Morena es fuerte, pero no invencible, como lo fue en 2018. La oposición es débil, pero quienes lo fortalecen, serán los errores que cometan en Morena.
El proceso se ha adelantado y Morena ingresa a un escenario, donde aún es ganador. Dependerá de su dirigencia, de los y las candidatas, de su comportamiento y de las propuestas que lancen, para fortalecerse como partido, como candidatos y promover que la sociedad los siga viendo como la mejor opción.
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