Por: Penélope Siboney Tello Rodríguez
Poco más de 54 años de trayectoria periodística se dicen fácil, pero en el estado de Guerrero, el nombre de Víctor Manuel Tello Zapata es sinónimo de fundar, dirigir y sostener los medios de comunicación que han marcado nuestra historia. El reciente reconocimiento que recibió no es cualquier cosa; es el reflejo de una vida entera dedicada a la responsabilidad de informar.
Su firma y su visión han sido claves para entender la prensa en nuestro estado. No cualquiera puede decir que fue director ejecutivo y fundador de un periódico como Vértice —al lado de su gran amigo Miguel Ángel Alfonso Castorena “Micky”—, o que estuvo al frente de las direcciones de Palabra, del Heraldo de Taxco, de Expresión Popular como subdirector, y que además fue el director fundador del Diario del Centro.
Para los lectores locales, leerlo ha sido parte de la rutina durante décadas. Sus columnas han pasado por los espacios más importantes de la región: el Diario de Guerrero, Novedades de Acapulco, Diario de Zihuatanejo, El Debate de Tierra Caliente, Diario 21 de Iguala, El Faro de la Costa y el semanario ¿No que No?
Es de esos periodistas todoterreno que nunca se quedaron estancados; manejó revistas, hizo radio, televisión y le entró sin miedo a las plataformas digitales. Incluso estuvo a cargo de la comunicación institucional en la UAGro y en el Ayuntamiento de Chilpancingo.
Toda esa capacidad para entender la noticia y leer la realidad no llegó de la noche a la mañana. De hecho, su historia en los medios comenzó desde el trazo: era caricaturista político y firmaba como *"VIME"*. Quien sabe resumir los problemas de una sociedad en un solo dibujo, ya tiene la agudeza necesaria para lo que venga después en una redacción.
Celebrar poco más de medio siglo de su labor profesional con este homenaje es confirmar el respeto que se ha ganado entre sus propios compañeros por tener una carrera limpia y recta. Víctor Manuel Tello Zapata pertenece a esa generación que aprendió el oficio con el rigor de antes y tuvo la generosidad de avanzar con los tiempos modernos. Un verdadero maestro de la comunicación que empezó con un lápiz y terminó firmando varias de las páginas más importantes de nuestra historia local.
Para el estado de Guerrero, él es el decano, el director y el columnista respetado; pero para mí, ver de cerca su talento y trabajo todos los días es una lección de vida. Más allá de las redacciones y los grandes logros, lo que más me llena el corazón es el enorme orgullo de que sea mi padre.
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